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22 agosto 2012

Erase una vez....Spanien. 2ª parte.

Con la llegada del nuevo gobierno, el sentimiento de esperanza y optimismo que reinaba en Spanien duró muy poco. El nuevo gobernante, Rufus viendo que el cobro de los tributos había bajado, mando volver a subirlos, no sólo aumentó la cantidad de los mismos, sino que, multiplicó los tributos, le tendrían que pagar por todo… la situación entre el campesinado fue empeorando, muchos empezaron a huir a otros reinos, otros se vieron forzados a abandonar sus casas e hijos, por carecer de medios suficientes para mantenerlos, los recaudadores se convirtieron en los señores más temidos…

Seguimos siendo muy medievales, pero mejores estéticamente.


Las malas cosechas continuaban, el reino estaba al borde de desaparecer….muchos pidieron ayuda a usureros, con el fin de conseguir dinero para poder mantener sus hogares, pero fue inútil… muchos de éstos se quedaron con las casas de los pobres campesinos, herreros, panaderos, el hambre les perseguía a todos, sin miramientos. El pueblo convulsionaba… las protestas comenzaron, cada vez con más fuerza, no querían que Rufus continuara gobernándoles, pero lejos de marcharse, Rufus tenía otros planes, ignorando el sufrimiento del pueblo, comenzó una dura batalla contra otro reino, un enfrentamiento que le costaría a Spanien lo poco que le quedará…

El nuevo enemigo de Rufus, entre otros muchos, era una emperatriz, vieja y perversa, cuyo imperio era indestructible… la emperatriz Astarath, vivía en un grandioso palacio, protegido por un innumerable ejército, era una auténtica fortaleza, pero las ansias de poder y notoriedad de Rufus le cegaban. Pronto, ambos reinos intentaron negociar y no llegar a la guerra, aunque las negociaciones estaban siendo muy duras, y prometían ser tensas y muy largas.

Mientras, el pueblo iba empobreciéndose poco a poco, lo que hacía poco tiempo era un reino próspero, hoy la hambruna acampaba a sus anchas por las calles de cada ciudad y cada pequeño pueblo. Muchos campesinos, agobiados por la mala situación y la falta de recusos, buscaron suerte en las grandes ciudades, suerte que no encontraron, por lo que era habitual empezar a encontrar a campesinos vagando por las calles sin un hogar, sin trabajo…sin nada, pero la situación iba volviéndose más dura, ya no sólo estaban en la calle los campesinos, también muchas personas como herreros, canteros, etc...estaban perdiéndolo todo.

Tras meses muy tensos, con interminables negociaciones, todos daban por hecho que la guerra era inminente, que la invasión de Kalteland era un hecho, que pronto la emperatriz Astarath sería la próxima reina de Spanien. Un sentimiento de arrepentimiento recorrió en poco tiempo el reino, Rufus les llevaría a la destrucción, y ellos le habían abierto las puertas, tenían que encontrar una solución, pero el tiempo corría en su contra….Rufus no se daba  por vencido, sus planes continuaban… o no.


Continuará....

Texto:Conchi
Imagen: S.Piquer 

15 agosto 2012

Érase una vez....Spanien.

Había una vez, un bonito país, un país que tras largas y duras contiendas, por fín empezaba a conocer días de paz. Sus habitantes prósperaban, a base de duro trabajo, pero poseían tierras donde construir sus casa, trabajo, las cosechas eran buenas, la pesca abundante....no faltaba trabajo a todo aquel que quisiera trabajar, los niños corrian bajo la taneta mirada de sus madres.

El país estaba gobernado por un joven terrateniente, hijo del antiguo dueño de estas tierras, junto con sus fieles consejeros, llamado Josephus Lucius.

Los años de paz  transcurrían, siempre bajo la atenta mirada del malvado Rufus, que desde hacía mucho tiempo, deseaba con fervor  hacerse con el poder, y ser él el Gobernador de Spanien. A pesar de ser un fuerte enemigo, no irrumpio estos años de paz, pese a su destierro, y constantes amenazas de invasión. Esperando la llegada de su oportunidad.

Qué medievales somos.


Un buen día, las cosas comenzaron a cambiar, no fue rápido, sino un proceso lento, que traería unas duras consecuencias. Poco a poco, los habitantes fueron teniendo menos ganancias, las cosechas empeoraron, la pesca, abundante en otro tiempo, se hizo inexistente, lo que supuso que no pudieran pagar los tributos a Josephus Lucius, la pobreza fue apoderándose del territorio…

Al disminuir la cantidad recaudada por los recaudadores, el Gobernador subió los impuestos, ante este descontento, el pueblo comenzó a protestar, pronto estas protestas dieron lugar una serie de revueltas…

Los días de paz y armonía habían acabado… Rufus sabía lo que tenía que tenía que hacer, debía aprovechar la situación, pues otra como ésta, nunca se volvería a dar. Comenzó a acudir primero a las tabernas, donde empezó a explicar a los habitantes que allí estaban, que él podía ayudarles, que  sabía cómo, y que lo haría.

Pronto, sus charlas fueron tomando mayor importancia, puesto que cada vez era más gente la que se agolpaba para oírle. Los habitantes necesitaban creer, estaban desesperados…nunca se había complicado tanto su situación, como ahora.

Los habitantes le creyeron, y pronto se agolparon en las puertas del castillo de Josephus Lucius, querían que se fuera, que se marchara, le echaban la culpa de su situación. Poco tiempo después y tras constantes revueltas, abandonó sus tierras y se marchó.

Rufus lo había conseguido, era el nuevo Gobernador de Spanien, gobernador o amo, como después se vio…..

Los habitantes llenos de júbilo y esperanza celebraron la llegada de su nuevo gobernador, convencidos de que su suerte acababa de cambiar, y que la situación cambiaría, para mejor.

Pronto, el nuevo gobernante se estableció en el castillo con todos sus consejeros y personas de confianza. Pero  la situación no mejoró, sino por el contrario la situación empeoró…

                                                                              

                                                                                                                                Continuará…

Texto: Conchi
Imagen: S.Piquer