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13 mayo 2013

Hipotecas...misión imposible¡¡¡¡





Cuando todo tu mundo se derrumba, cuando tu camino se oscurece y las ilusiones se esfuman, volver a levantarse es complicado, casi imposible, como es el caso de una amiga. Una ruptura sentimental hace que todo su mundo se venga abajo, por lo que marcarse unas metas y buscar nuevas ilusiones se convierten en su salvavidas, por lo que pensó en comprar una casa…

Algo tan simple, tan necesario para todos, un hogar donde volver a empezar, en principio, una buena idea se convierte en un auténtico dolor de cabeza.

Comienza con la búsqueda de casa, tarea que le llena de ilusión y esperanzas, ver posibles casas, posibles hogares para ella. De repente, después de mucho buscar lo encontró, un pequeño apartamento de 45 metros cuadrados en un pueblo de la sierra madrileña, tras las pertinentes negociaciones, consigue un muy buen precio por el piso soñado.

Ahora, a visitar banco tras banco… pues para quien no lo sepa, para comprar una casa de 60.000 euros, necesitas tener ahorrados cerca de 26.500 euros, ya que los bancos sólo financian el 70% , a lo que hay que sumar los gastos, en definitiva, un dineral. En otras entidades bancarias, ni estudian una posible hipoteca por estas cantidades…. Lo que en un primer momento se convirtió en una tarea llena de esperanza, de comenzar
una nueva vida se ha tornado desilusión y lloros.

Según parece, los bancos intentan no volver a cometer los errores del pasado, y mi pregunta es ¿ por qué se llegó a esto?, por usura, por simple usura, nada más… lo importante es ganar dinero, no te tratan como una persona, eres un ente que podrìa o no pagar holgadamente un hipoteca , simplemente.

La moraleja que he sacado con esta historia es que hay que incentivar la cultura de vivir de alquiler, comprarse una casa es imposible… yo, desde luego, voy a alquilar, nunca comprar, a los bancos ni agua!!!.


Conchi.

07 noviembre 2012

El día que fuimos mecenas.



Antes molaba tener talento. Es decir en cualquier momento alguien, para más señas RICO, de repente te “descubría” y gustaba de pagarte los estudios y los materiales para que fueras un gran artista y le agradecieras para siempre el haberte sacado de la pobreza. Pero esa moda se perdió, la Iglesia se volvió tacaña. De repente se evoluciono y todo fue más fácil, el talento siempre ganaba la batalla y lograba……a no que eso es en otros países.

“No tienes suficiente experiencia” o el tan conocido “Como no sabes hacer el pino con la oreja además de tus tres carreras no estoy seguro de que te puedas adaptar a este ambiente”, definen la experiencia del desdichado talentoso en paro.
Pero para eso está Internet y el concepto ese que tan bien conocemos; el consumo colaborativo.

Ya que las empresas no apuestan un duro por ti si no eres el primo del vicepresidente o no tienes un siglo de experiencia, cientos de artistas/mini empresarios  ilusos se lían la manta a la cabeza y hacen  eso que ahora esta tan de moda, el Do It  Yourself, es decir convertirse en sendos Juan Palomo.
A veces esto no es suficiente claro y se necesita una ayudita…..es decir dinero. Y para eso tenemos un nuevo concepto; el crowdfunding. Esto es lo que toda la vida se ha conocido como “mecenazgo” pero modernizado y con mejor resolución.

Una idea, pequeños mecenas y finalmente la realización de un proyecto. Fácil ¿no?

Puesto esto nos ofrecen páginas como Verkami  o Goteo;  miles de proyectos a elegir de diferentes temáticas y orientaciones donde podremos hacer aportaciones desde 5 euros o más para ayudar a gente con buenas ideas y mucha ilusión.

Ya que nadie va a venir a regalarnos una oportunidad lo mejor será que la busquemos y sobretodo que ayudemos a otros a encontrarla. Por 5 euros puedes ser aquel que ayudo a que esa famosísima  novela saliera a la luz o ese documental o esa pequeña empresa que empezó en un garaje, vamos que si no es por la buena acción en sí que sea por el ego de poder decir, “Yo les di sus primeros 5 euros a los de Japple”.

Yo ya ando de búsqueda será mi primer regalo de Navipeich, no sé a quién pero seguro que será bien recibido.

Silvia Piquer.
Video: Beatriz Cebas

24 agosto 2012

La picaresca española o el carsharing.




Una de las claves del consumo colaborativo, es que todas sus actividades parten de una confianza para con el ser humano. Y sin duda esto es lo más difícil de llevar sobre todo teniendo en cuenta que no somos islandeses.

El español arrastra la famosa e irreal “picaresca”, esa que servía para sobrevivir a los terratenientes y a la Guardia Civil en la guerra  pero que, sinceramente, ahora solo sirve como un lastre que anima a un tono irreverente de pega y mala educación. La picaresca es en realidad una traba que alimenta la desconfianza, y como la corrupción y la “picaresca” gobiernan los altos despachos de este país, tenemos casi  la obligación de empezar a deshacernos de ella a pie de calle. Yo, como muchos otros ciudadanos ansió una ciudad cívica y amable, pero para eso, primero de todo, debemos comportarnos cívicamente con los demás y con el espacio público.

Ayer día 23 de Agosto, la Comunidad de Madrid ya dejo caer eso de que el billete de metro subiría en Septiembre para sorpresa de pocos.  Ahora ha llegado la hora de las alternativas: hoy nos centraremos en el carsharing.

El carsharing o autos compartidos no es una modalidad nueva. Se lleva practicando desde hace tiempo pero poco teniendo en cuenta el nivel de coches que hay en España. No hace falta decir cifras si os fijáis en la cantidad de parkings nuevos que se construyen cada año.  Y por supuesto en ciudades pequeñas las cantidades de coches son mayores puesto que las líneas de transportes públicos suelen ser más deficientes.
Podíamos alegar el ya trillado “Coger el coche contamina”, pero seamos más originales y digamos que el coche te roba; paga el seguro, paga la gasolina, pasa la ITV, el impuesto, etc.….un coche es igual a ver volar dinero.

Tanto para aquellos que no dispongan de coche o aquellos que tengan uno y lo usen y quieran sacarle rentabilidad hay varios sitios a los que acudir. Nosotros ponemos tres diferentes pero hay muchos solo tenéis que cotillear por la red.

Carpooling: en esta plataforma los usuarios ponen aquellos itinerarios que realizan o aquellos que necesitan. El precio (más barato cuanto más diario es el viaje)  lo pone el conductor. Es interesante sobre todo porque también se organizan itinerarios para festivales varios.
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Respiro Madrid: esta es una empresa de carsharing que por un módico precio (depende de su uso en horas o días) podrás usar uno de los coches de su flota. Es similar a un servicio de alquiler pero realizan descuentos a los socios y se realiza todo por internet y teléfono.

SocialCar: este es un mediador entre personas que tienen un coche y lo usan poco y personas que necesitan un coche para un momento dado. El dueño del coche tendrá que realizarse un seguro especial que ellos gestionan ya que habrá un uso muy variado de gente, por otra parte el precio lo marca el dueño del coche y es él quien decide quien lo coge y quien no.

Este último ejemplo es si cabe el más complicado de llevar a cabo pues, volvemos a hacer hincapié, conlleva poner una total confianza en aquellos que van a usar nuestro coche. Es hora de que pongamos esa confianza, la poca que nos queda dadas las circunstancias, en la gente que nos rodea. Saquémosle partido a cada cosa que tenemos, compartamos, confiemos.


Silvia Piquer.

17 agosto 2012

Obsolescencia y alternativa.


Ahora que el capitalismo ha caído en esa obsolescencia programada de la que ya hizo gala en otros tiempo, tenemos dos soluciones; seguir quejándonos hasta que el modelo se recupere y aguantemos hasta el siguiente fallo de sistema, o bien, nos acojamos a esas soluciones alternativas que ya funcionan en muchos países y en menor medida todavía en nuestro país, y solucionemos de una vez por todas ciertas cargas de las que hace gala el ciudadano humano a día de hoy.
Hace ya un tiempo que investigo este tipo de alternativas y soluciones y ciertamente hay que romper al principio con esa especie de desconfianza general de la que personalmente soy toda una experta. Una vez has sido capaz de romper la barrera principal del NO programado, todo se ve más claro. Pero además hay una cosa más: para adentrarnos en estas alternativas hay que esforzarse….pufffff, ya sabéis no, perder nuestro tiempo que podíamos usar en hacer NADA, en implicarse.
Una vez que hemos dejado atrás todo ese tipo de tonterías que nos ciegan y nos convierten en bolas de carne y piel inactivas, estamos preparados para ser, no solo consecuentes con nuestros actos, sino más importante, responsables. Porque ahora, pasado un tiempo, podemos empezar a mirar las cosas con perspectiva, darnos cuenta de que podemos hacer nosotros a nivel personal para empezar a cambiar cosas. Somos producto de la relación con nuestro entorno y al revés, pero requiere más esfuerzo de nuestra parte cambiar nuestro entorno que simplemente adaptarnos a él y balar cual ovejas.
Durante los próximos artículos os hare una pequeña relación de todo lo que implica, entre otras cosas, aquello denominado “Consumo colaborativo”.
Este término fue acuñado por primera vez por Ray Algar en 2007 en el artículo del mismo nombre y hace referencia a ese modelo de consumo alternativo marcado por el peer to peer. Es decir trueques, intercambios, favores, etc.… Se asocian a este término los bancos del tiempo, el bookcrosing, el coworking, el crowdfunding, etc.…. Aquí os dejo un video donde Rachel Botsman, coautora del libro "What's Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption" y conceptualizadora del término, explica este nuevo modelo de consumo y relación con la sociedad.




Si no te suena ningún termino no te preocupes que en las próximas semanas me dedicare a desgranarlos y servírtelos en bandeja y si ya te suenan deberías apuntarte al carro y probar la sensación de ser parte activa de esa sociedad que en pleno boom del caos que nos acoge podría renacer y ser un poco más nueva, un poco mejor.

Silvia Piquer